jueves, 22 de octubre de 2009

Una rosa para todos

Eres hermosa flor marchita,

Que adornar los más puros amores

Perfumando la más linda ilusión,

Alegras al triste rosal.

Rosa muerta dulce es tu aroma,

Sencilla y fugas es tu vida,

Que embriagas a dos corazones

Llevándolos al éxtasis de un amor.

Rosa de viejos pétalos melancólicos,

Abrigo perfecto de la humilde pasión,

Abrazo ideal de una amistad,

Y consuelo eterno para el desamor.

Tu que eres cómplice de un beso,

Y eres baúl de recuerdos eternos,

Solo te pido rosa preciosa

Tú seas la amiga eterna de los más puros amores.

Leonardo Alvarado Z

amigos de la sadica faena

La estupidez del hombre es infinita,
Su sadismo y morbo también.
Sádicos los que festejan la muerte
De un ser vivo,
Y estupidos aquellos que hacen objeto
De su placer al toro y al torero,
Estupidos y sádicos
Los que festejan la muerte de un animal,
Estupidos y sádicos
Los que festejan la muerte de un hombre,
Simplemente no hay más que decir,
Son amigos del sadismo y estupidez del hombre.
Leonardo Alvarado Z.

Somos preguntas, dudas, y no respuestas


Amigo de la oscura vida

el bastón es nuestro Dios, luz y guía,

nuestra voz, nuestro lamento,

es el eco del mundo silencioso

que busca la inocente salvación,

pagando una ramera libertad

que abraza a la entupida e infame paz.

Amigo decidme tu:

¿El hombre ríe o el hombre llora?

¿El mundo canta o el mundo baila?

¿La mujer ama y el hombre engaña?

Simplemente creo que vivimos enredados

Entre telarañas de nostalgia.

Reponedme amigo mío:

¿La muerte es gloria o es derrota?

¿Dios nos ama o es irónico?

¿Por qué existe la noche y no el día?

¿Por qué nuestro alimento es la caridad?

¿Por qué la compasión y la solidaridad son nuestros ojos?

No te quedes callado amigo mío:

¿Qué esta frialdad y silencio?

No asustes mi alma háblame te pido,

¿Por qué rompe el silencio la tristeza?

¿Por qué juega la risa tras una lagrima?

¿Por qué la piadosa muerte se esconde tras humor y llanto?

Amigo: ¿Por qué no hemos buscado la luz en el verdor?

¿Por qué no espantamos la muerte con el verdor?

¿Por qué nos refugiamos en frialdad y no en calor?

Dime: ¿Qué mal tiene la frisa verde y el sueño azul?

Dime: ¿Por qué elegimos morir y no vivir?

Creo yo, la mano soplo y destruyo lo que creo un Dios.

Leonardo Alvarado Z